Shelf analytics
Shelf Analytics: transformar fotos de góndola en información accionable
Qué se puede leer en una foto de góndola, qué hace falta para que ese dato sea confiable, y en qué se convierte cuando llega ordenado.

Una foto de góndola parece una sola cosa. En realidad son cinco lecturas distintas superpuestas, y separarlas es todo el trabajo.
Qué hay dentro de una foto
Sobre la misma imagen se pueden leer, al menos, cinco variables. Precio: el de lista, las promociones, los descuentos y las variaciones entre comercios y entre semanas. Facings: cuántos frentes tiene cada producto y qué porción de la góndola ocupa cada marca. Competencia: qué marcas comparten el espacio, con qué presencia y a qué precio. Exhibición: si la exhibición pactada está montada, si el material POP llegó y si el planograma se cumple. Y disponibilidad: presencia, faltantes, cobertura y vencimientos.
La evidencia es una sola. Lo que cambia es qué se busca en ella.
Por qué no alcanza con la foto
Una foto sin contexto no es un dato: es una imagen. Para que sirva tiene que llegar con el comercio, la ubicación y el momento en que se tomó, y tiene que poder compararse con la foto anterior del mismo comercio. Sin eso hay material, pero no hay serie.
Por eso el trabajo no termina en la captura. Lo capturado pasa por un motor que valida, organiza y transforma la información en indicadores, y que puede incorporar reglas automáticas e inteligencia artificial según el tipo de relevamiento. Recién ahí el dato se publica.
El punto de venta es la fuente de verdad. No trabajamos sobre opiniones: trabajamos sobre evidencia.
De la lectura a la decisión
Un número sin respaldo obliga a discutir el número. Un número que se puede abrir hasta la foto que lo originó, con el comercio y la hora, cambia la conversación: deja de discutirse si pasó y empieza a discutirse qué se hace.
Ahí es donde el dato deja de cerrar el trabajo y lo empieza. Aparece un desvío, se acciona con quien puede resolverlo, y después se vuelve a medir los mismos comercios para comprobar que se resolvió. Contra el relevamiento propio anterior, no contra un promedio de mercado.
Qué mirar cuando compares proveedores
Tres preguntas ordenan casi cualquier evaluación. ¿Cada número se puede abrir hasta su evidencia? ¿La evidencia se valida antes de publicarse, o después de que alguien reclama? ¿Y se puede volver a medir exactamente los mismos comercios, para que la comparación sea contra vos mismo y no contra un universo distinto?
Si las tres respuestas son sí, lo que tenés no es un informe: es una serie.


